El presidente de los empresarios alicantinos no cree que la economía vaya a entrar en una nueva recesión, pero advierte de que serán necesarios mayores ajustes para salir de la situación actual. Por eso vaticina que el Gobierno que salga de las urnas el 20N deberá tomar decisiones inmediatas y también pronostica que deberá ayudar a las autonomías a pagar la deuda.

Entrevista a Rafael Martínez Berna, Presidente de Coepa

Cuando Rafael Martínez Berna (Albatera, 1960) se convirtió en el presidente de los empresarios alicantinos, en junio de 2009, la crisis vivía sus momentos más duros. Desde entonces, pocas han sido las alegrías que ha dado la situación económica y, aunque Berna no es pesimista y cree que no habrá una recaída, sí advierte de que aún quedan momentos duros.

P: Después de más de tres años de crisis, ¿se vislumbra alguna mejora o viene una nueva recesión?

R: Son cuatro años de crisis y tres desde que cayó Lehman Brothers, así que fíjese si llevamos ya tiempo. La situación es muy compleja y está agotando las reservas y las ilusiones de mucha gente. La clave está en que no las perdamos. Es difícil porque los mercados están completamente fuera de control y tenemos una situación internacional muy compleja, en la que no dependemos de nosotros mismos para muchas cosas. Además, el crecimiento leve que se estaba produciendo en ciertas actividades como la exportación se ha ralentizado.

P: ¿No cree que resulta un poco contradictorio que los mercados nos pidan al mismo tiempo que ajustemos, que gastemos menos, pero también nos reprochan que no crezcamos?

R: Parece incoherencia pero no lo es. Tenemos un endeudamiento altísimo que va a requerir mucho tiempo para poder devolverlo y es vital evitar que siga creciendo, tanto el déficit público como la deuda de las familias y las empresas. Esto, evidentemente, puede paralizar la economía pero, si no se produce, no vamos a generar confianza y, como somos dependientes del exterior para financiarnos, no tendremos crédito, y sin crédito sí que no tenemos ninguna posibilidad de recuperación ni de crecimiento ni de mantener las cotas de bienestar que hemos alcanzado.

P: Sin embargo, parece que las políticas de ajuste tampoco están siendo bien recibidas por los mercados. ¿Qué más se les puede dar?

R: Los mercados a veces también son incomprensibles y parece que actúan simplemente por la última declaración de un político. Pero aunque parezca que hemos tomado medidas muy contundentes, no es así. Todavía no se ha llevado a la práctica con un éxito total la restructuración del sistema financiero; tenemos una reforma del mercado de trabajo insuficiente y no se ha conseguido una restructuración administrativa y un recorte del gasto a los niveles que va a requerir la situación actual. ¿Quién sí lo ha hecho? Las familias, que ya se han ajustado todo lo que pueden; lo han hecho las empresas, que en estos cuatro años han tenido que adaptar sus estructuras. Pero no es suficiente, la Unión Europea también tendrá que ser más contundente.

P: ¿Qué tipo de contratos quieren las empresas?

R: El mundo empresarial quiere cosas muy sencillas. Quiere que haya facilidad para entrar en el mercado del trabajo, que haya contratos sencillos con uno, dos o tres modelos y no los 20.000 actuales. Una vez dentro, hace falta flexibilidad horaria, geográfica y también funcional porque, si cambian las circunstancias y hay que cambiar las tareas de un trabajador, habrá que poder hacerlo dotándolo de formación. Y, por último, queremos una salida con todas las garantías para el trabajador pero sin hundir las empresas.

P: De cara a generar esa confianza que reclaman, ¿el cambio de Gobierno del próximo 20N será beneficioso?

R: El Gobierno que salga del proceso electoral deberá tener muy claro que tiene que actuar con mucha rapidez. Son ya cuatro años de crisis que pesan mucho, no hay tanto margen de actuación y tiene que ser consciente que la realidad actual va a obligar a tomar medidas impopulares, muy difíciles. Si no lo hace, esta penuria se alargará muchísimo.

P: ¿Cree que es necesario meter la tijera en la misma medida en la Comunidad Valenciana?

R: Las comunidades autónomas tienen que pagar deudas, porque, de lo contrario, hunden empresas y se genera más pérdida de empleo, y a la vez tiene que conseguir equilibrar sus ingresos y sus gastos. Como cualquier familia, si los ingresos suben la Generalitat podrá permitirse más gastos pero, si los ingresos bajan, tiene que bajar los gastos.

P: La Generalitat ha gastado mucho en grandes eventos que nos han endeudado mucho y que a lo mejor no necesitábamos…

R: La Generalitat tendrá que priorizar y empezar por lo superfluo pero, si aún así no llega, tendrá que seguir recortando en lo esencial- Hay que tomar las medidas que sean necesarias para equilibrar el presupuesto y, si en el pasado nos pudimos permitir ciertas cosas o las hicimos aún sin poder permitírnoslas, hoy ya no podemos.

P: ¿Ha percibido algún cambio con la llegada de Alberto Fabra a la Generalitat?

R: Percibimos que son conscientes de la situación, que son sensibles a que ahora mismo hay una deuda muy importante con los proveedores y que eso es una prioridad para el gobierno de la Generalitat. Los números son muy ajustados y se tienen que tomar decisiones complicadas y duras. Para eso la Generalitat va a requerir del apoyo de la Administración central.

P: ¿Se puede salir de esta crisis sin el sector de la construcción?

R: Todos hemos aprendido de los excesos del pasado, eso es clave y la lección debe quedar bien grabada, pero la construcción sigue siendo esencial para nuestro país. Se tiene que hacer con equilibrio, con respeto al medio ambiente, de forma profesional, innovando y utilizando más tecnología, pero la construcción es esencial. No vamos a poder salir de ésta sin la construcción.

Fuente: Levante, el mercantil valenciano (18/09/2011)